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Mi quiniela de los Goya (y III)

Bueno, como ya sabréis todos, ya se acabó la ceremonia de entrega de premios Goya de 2009 a los mejores trabajos de la industria cinematográfica de este país durante 2008. Y qué gustazo da decir que no acerté casi nada de mi quiniela. Y es que lo que daba yo por hecho que iba a pasar, no pasó. De todas las películas que entraban a concurso, mi favorita, sin duda alguna, era "Camino", y fué la que arrasó, con 6 premios de 7 nominaciones, entre ellas: Mejor película, mejor director, mejor guión original, mejor actriz protagonista, mejor actor secundario y mejor actriz revelación. Y es que están todos estupendos en esta película valiente y no exenta de polémica por tratar algo tan complicado como es la religión.
Me alegra también que haya ganado los tres premios a los que optaba "El truco del manco". Me dió pena que no tuviera más nominaciones "3 dias" y me sigo preguntando por qué siguen entrando las pelis de Garci en todas las nominaciones y lo más importante, por qué parece que sus pelis se hayan caído en un recipiente de azafrán, porque se ven todas amarillas, amarillas.
La gala me pareció un poco más lenta y sosilla que las anteriores ediciones a cargo de José Corbacho. Y eso que Carmen Machi no lo hacía mal, pero se veía demasiado encorsetada. No me quejaré de que es larga, que es aburrida por las felicitaciones, discursos y tal, ya que una gala de entrega de premios tiene estas cosas. Si querías ver los ganadores, con poner cualquier portal de noticias en internet, te enterabas enseguida, que la retransmisión iba con un retraso considerable. Lo que sí me gustó, y mucho, fueron Muchachada Nui, dando un cambio de registro brutal que no sé si gustó a toda la gente, pero por lo menos fué algo distinto, aunque ya vivimos algo parecido en la elección del representante de Eurovisión.
Lo que me mató fué la publicidad. Está bien que las televisiones vivan de eso, es cierto. Pero tanto hablar de recortar tiempo para acabar dándoselo a la publicidad... En fin, que don dinero manda.

Hablando de dinero, hubo muchas alusiones a la crisis, al paro, al opus dei, a Benicio del Toro, al atleti...
Hubo Goyas cantados, como el de mejor guión adaptado para Rafael Azcona, mejor actriz secundaria para Penélope Cruz, o mejor actor protagonista para Benicio del Toro.
Alguna pifia hubo también, como cuando a Javier Gutiérrez, al entregar el Goya, se le cayó y se le rompió. También Carmen Machi cuando dijo a Raúl Arévalo que se parecía a Sean Penn, el cual había rodado la película de la vida de "Harvey Keitel", cuando debería haber dicho "Harvey Milk". Momentos también de descordinación entre los presentadores, con Angeles Gonzalez-Sinde cuando fué a entregar el premio a mejor película (parece ser que no se sabía el guión XD), o el lapsus de Nacho Vigalondo al entregar el premio, que se equivocó de categoría.
Por lo demás, todos muy guapos, muy guapas y tal y tal. Mucho famosete que se apunta a todos los saraos y en fin, ya sabemos lo que son este tipo de galas. Tampoco engañan. Pero por favor, que vuelva Corbacho.

Mi quiniela de los Goya

Ahí va mi quiniela de los Goya para mejor película de este año:

- Los crímenes de Oxford: Cómo ponen a esta peli como de las mejores del año? Si lo único que mola es la Leonor Watling con el delantal y está ahí puesta para que nadie se imagine que Frodo es gayer.

- Solo quiero caminar: La segunda parte de "Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto". Después del fracaso de Alatriste, Diaz-Yanes vuelve a lo que sabe. A repetir, vamos.

- Los girasoles ciegos: La peli no está mal, pero la verdad sea dicha, empieza a cansar un poco el tema. El argumento está mal llevado, tiene poca intensidad y es deprimente.

- Camino: Para mí, la mejor de estas 4. Una apuesta arriesgada de Javier Fesser, que tantas ampollas ha levantado y que se merece un premio, aunque sea por hacer algo distinto.

La crisis del cine español (como todos los años)

Este fin de semana asistiremos a una nueva edición de los premios que concede la Academia de cine español, los prestigiosos premios Goya. Como todos los años, nos recordarán que el cine español está en crisis, que la culpa de que vaya todo tan mal la tiene internet, que la gente se descarga las películas y no va al cine. Y por supuesto, insistirán en que vayamos al cine. Ok.
Pero digo yo, ¿qué nos ofrece el cine? Y con cine, me refiero a la sala de proyección, o mejor dicho, a la mayoría de ellas.
Pues bien, podemos entrar en un complejo, que generalmente suele estar en un centro comercial, donde podemos ver un montón de salas, algunas grandes, otras medianas, y algunas otras pequeñas. El precio para todas y cada una de ellas ronda los 7 € cada día, con descuentos especiales para estudiantes, discapacitados o bien el dia del espectador.
Entramos en la sala. Qué hay? Te sientas, se apagan las luces...Empieza ya el momento mágico? No. Ahora vienen los cortes publicitarios. Después de unos 5 interminables minutos, con suerte, podemos ver un trailer de alguna película que se vaya a estrenar dentro de poco. Luego ya, pasamos a la película en sí.
Bueno, esto es lo que hay hoy en día. Que no está mal, no nos equivoquemos. El otro dia salí del cine e hice cuentas de lo que me había gastado en apenas 2 horas: gasolina + parking + cine + palomitas + bebidas = 17 €, y tirando corto. Sí, está bien, podría haberme ahorrado las palomitas, o la bebida, o haber ido andando, pero el precio de la entrada sería el mismo: 7€.
Entonces me acordé de hace 20 años. Que es mucho tiempo, 20 años. Nos situamos en 1989. Mi pueblo tenía un magnífico cine, con una sola pantalla, pero enorme. Ir al cine era un evento todos los fines de semana. La entrada te valía 250 pesetas (1.5€) y podías asistir a 2 películas. Generalmente la primera, de estreno, de relumbrón, y la segunda, pues bueno, ahí estaba, con sus luces y sus sombras. Pero eran dos películas. Vale que era otro tiempo, que eran otras condiciones, y que no podías elegir la cantidad de películas que puedes elegir ahora. Pero demonios, a mi me parece más barato que entonces. Claro, diran algunos, el nivel de vida no era el mismo que ahora. Cierto. Mirando en internet los niveles de vida medios de cada año (1989 y 2009), no he encontrado mucho, pero sí un dato que puede ser un indicador. Aquí podeis ver como el salario mínimo interprofesional de 1989 se situaba en 280,56€. En 2009, el salario mínimo está estimado en 624 €. No entraré a valorar si esto es mucho o es poco, o si se ajusta o no a la realidad. Simplemente lo he aceptado como una muestra de lo que ha subido la carestía de vida en estos 20 años. El sueldo, y por ende, la capacidad monetaria de los españoles ha subido en estos 20 años, un 55%. Si lo comparamos con el precio de las entradas de cine, vemos que ha subido un 78%. El ajuste real, pues, indica que el cine de hoy en día es un 23% más caro que lo que debería costar. Qué tenemos de diferencia: Más películas para elegir, y menos para ver. Está bien que nos digan que vayamos más al cine, pero a cambio, también nos deberían dar algo, no quitarnos.
Qué se puede dar que no tenga un coste elevado y que motive a la gente a ir al cine a ver algo distinto a lo que se pueda comprar en un DVD, o bien (no nos engañemos), a bajárselo de internet? No digo poner dos películas, pero sí poner, por ejemplo, un cortometraje antes de cada proyección. Son unos 10 minutos, bastante menos de lo que tardan la publicidad y los trailers. Es algo distinto, y potenciaría un sector que simplemente está para experimentar, para dar el salto a muchos profesionales, y que se merece un reconocimiento que incluso la Academia de cine español quiso olvidar.
Señores de la Academia: encuentro muy bien que quieran defender lo suyo, y me parece muy loable, pero por una vez, intenten acordarse de la gente que les da de comer y ofrézcanles lo que ellos quieren. Los tiempos han cambiado, y se deberían adecuar a ellos, no estar reclamando un tiempo pretérito, porque por esa misma razón, nosotros deberíamos exigirles que actuaran como hacía 20 años y darnos el doble de lo que dan ahora mismo. Si es un problema de las distribuidoras, hablen con ellas, no se quejen a nosotros, que parece mentira que siempre tengamos que pagar el pato los mismos.